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EL TESORO DE NOSTRADAMUS EN LA PROVINCIA DE TERUEL


EL TESORO DE CNEO Y SEXTO POMPEYO

Dominique Saint-Étienne y Jammot Pathon, dos aventureros de Toulouse, quisieron buscar un tesoro en España. El 20 de enero de 1562, Nostradamus respondió a su consulta mediante una elegante misiva. Elaboró un horóscopo del supuesto tesoro y envió a ambos hombres a la provincia de Teruel, en Aragón, donde según él lo encontrarían. Nostradamus, un humanista erudito, aprovechó la ocasión para revolver en el baúl de los recuerdos de la Antigüedad. Dijo que se trataba nada menos que del tesoro de Cayo y Sexto, los hijos de Pompeyo, quienes tuvieron que esconderlo a toda prisa porque les perseguían las tropas de César, que al final los derrotaron. El profeta describió con todo lujo de detalles las ruinas romanas en que supuestamente se hallaba la entrada a una galería muy profunda situada bajo los restos de un templo, tapada por una enorme piedra cuadrada. No se sabe nada del desenlace de esta historia
Al contrario que en el resto de sus textos en esta ocasión Nostradamus fue extrañamente claro y conciso en sus afirmaciones. No sabemos si los busca tesoros dieron o no con el lugar pero hoy 600 años después podemos acercarnos a saber donde se encuentra esta fortuna.
Para comenzar a descifrar el enigma y hacerlo con la mayor honestidad os adjunto una traducción de esta carta. La traducción le provine del la que se hizo en ingles por parte del Nostradamus research grupo, una organización de aficionados cuyo objetivo es el estudio de este legado:



NOSTRADAMUS

Para Dominique de Saint-Etienne y Pathon Jammot.
He descubierto que en el grado 13, en mitad del cielo, se encuentra Aries. Sin duda hay una considerable acumulación de oro y plata, mayor de lo que piensas. La ubicación es en la zona de Tarragona en España, que pertenece al reino de Aragón, el sitio se llama Batestan, nombre de la ciudad o colonia de Batestan, no lejos de Zaragoza. El sitio tiene que ser muy grande y espacioso. Hace mucho tiempo, era época de gran prosperidad para el imperio romano. Caius Julius Caesar, estaba haciendo campaña contra Sexto y Cayo Pompeyo, hijos de Cayo Pompeyo el Grande.  Después de haber perdido muchas batallas, su situación era desesperada. Con el fin de evitar caer en manos de sus enemigos, enterraron todos los objetos de oro y plata que poseían en un hoyo. Los que hasta ahora han investigado sobre él, se ha equivocado sobre su verdadera ubicación.
En cuanto a mí, verán que no me estoy inventando nada. Iré para enseñaros el lugar, sin ningún tipo de error.
Se encuentra hacia el oeste del sitio en cuestión, en un lugar donde todavía se pueden ver piezas de mármol y adornados, notables esculturas que representan animales, especialmente bueyes y toros.
También hay urnas y jarrones de barro, así como un hermoso friso de pórfido. Con una efigie de un león con una espada en su boca. Entre otras cosas, se pueden ver las ruinas de un templo muy antiguo, y debajo un pozo muy profundo y muy grande, cuya tapa es rectangular. Con un Bloque de piedra cuadrada que es muy gruesa, probablemente para que no suene hueca. Se puede ver una urna, así como una lámpara de combustión, alimentada por un líquido desconocido, muy puro, cuya naturaleza inflamable asegura una llama perpetua. No muy lejos de la urna (porque no hay otra cámara) se oculta el tesoro, sin duda oro muy antiguo y puro, plata y monedas de bronce, así como joyas y piedras preciosas de todo tipo. Por tanto, yo os ruego, Jammot, y también, Dominique, no dejar pasar esta oportunidad. Comience por asegurarse de la ubicación exacta de este lugar llamado Batestan, cuando se haya identificado el lugar exacto, llevar a los excavadores. Vamos a cavar hasta que se haya alcanzado el objetivo, seguramente llegara con la ayuda de Dios, sin cuya ayuda la búsqueda del tesoro no podría tener éxito. Sin embargo, no hasta mediados de este mes y mediados de julio, el tiempo no será favorable hasta entonces, para mover la piedra.
Si hace esto, todo se resolverá a su gusto y deseo, y no se arrepentirá de haberlo llevado a cabo. Por lo tanto, insisto de nuevo y le imploro no abandonar esta empresa.
En cuanto a Maestro Ferrier, niega que esto pueda ser conocido o derivado de cualquier análisis astrológico simple.
Que piense lo que quiera. No me sorprende, ya que se está refiriendo a los cabalistas. Al decir que los metales son una sustancia material, y por lo tanto inanimados. Añade que en las minas hay obras subterráneas con espíritus benévolos que te vigilan. No niego que los espíritus malignos infestan tales lugares. En cualquier caso, me baso en mi propio criterio y en el conocimiento de la indulgencia divina que tiene concedida en mí.
 Busque el lugar, y asegúrese de tener cuidado con lo excavado. Sin embargo, le advierto de antemano, una vez que hayan descubierto el sitio, así como el propio pozo. Tiene que ser fácil el introducir antorchas encendidas. En primer lugar por cualquier exhalación pestilente del aire y por el viento, sin las antorchas no se puede salir. Más allá de la entrada, si no lo tiene nadie en cuenta, este presagio de extinción, bien se podría pagar con la vida. Estos son los resultados que le estoy enviando a usted, con la mayor precisión astrológica, cálculo que es correcto y verdadero.

 Salón-de-Provence Craux en 20 de Enero de 1562.

Ejemplo de oráculo:
Descubrimiento del tesoro escondido en la Peña Palomera

En las canteras de piedra, con el deseo de dividir la roca
Sobre la llanura de Peña Palomera,
Relámpagos caerán, donde dos se abren paso.
Oro en el barro, que la madre es para la roca,

En los campos de hierba de Batestan que encontrará
En Aragón, con el pie de toro poderoso
Y mármol buey pies, hasta el punto brillante de oro
Cierra la boca debajo de la losa, sobre una rejilla.

Venga, no te cerca del pozo hundido por los moros
Al templo en ruinas de Cesaraugusta:
Por medio camino el pin de oro brillante
Traspasará a él y le mata hasta la médula.


Comencemos con el análisis de tan sugerente misiva:

El autor hace referencia clara a una ciudad o colonia cerca de Saragossa (actual Zaragoza)
Que se llama Batestan. No existe actualmente ningún pueblo con este nombre pero sí un pueblo de la comarca de Calamocha llamado Baguena.
 En la memoria de fundación de Monreal (del campo) se lee:


et quia de Darocha usque ad Valentiam erant invia et inculta et inabitabilia heremi loca,
edificavit civitatem quam vocavit Montem Regalem

  “Est oppidum in Hispania, quam dicunt Valentiam”
 “Hay una ciudad en España, ala que llaman Valencia”
http://books.google.es/books?id=rzF8OdtNYfYC&pg=PA519&lpg=PA519&dq=Valentiam+significado&source=bl&ots=kwM1ZZDCug&sig=m68_LB-1eYJpym_28Z2J74NnolI&hl=es#v=onepage&q=Valentiam%20significado&f=false

Este es el nombre que originariamente se le dio a lo que entonces era un despoblado Valentiam que el adivino frances tradujo por Batestan y con los años paso a llamarse Baguena. Es en este punto donde comienzan las confusiones pues en la carta se menciona la provincia de “Tarragon” que podríamos interpretar por Tarragona pero otro dato histórico nos indica que la ciudad más importante de la Iberia cristiana no podría tener a los rebeldes Sexto y Callo Pompeyo.

Se habla que los hijos de Pompeyo el grande mantuvieron una guerrilla en Hispania contra las tropas de Julio Cesar muchos años despuésde la derrota y muerte de su padre Pompeyo el Grande. Una vez más la precisión del sabio nos abruma. Según la historia oficial esta guerrilla se mantuvo activa en las tierras de Celtiberia durante varios años. Con lo que la historia gana en verosimilitud.

Para hallar donde se encuentran estas ruinas bajo las que se esconde el botín tenemos que fijarnos en la descripción que hace del lugar.

“se pueden ver piezas de mármol adornados con notable
esculturas que representan animales, y especialmente los bueyes y los toros, hay
También urnas y jarrones de barro otros, así como un hermoso
friso de pórfido y jaspe representa la efigie de un león”





En el museo de Teruel se encuentra expuesto lo descubierto en un lugar cercano.

 http://www.xiloca.com/xilocapedia/images/7/78/44340_%28233%29.jpg 

 
Esta cabeza de Buey es una parte de lo que se desenterró en la loma del Prado en el término de Fuentes Claras tras un muy limitado estudio arqueológico. Recordemos la referencia a un prado verde que se hace en la carta.
Según las fuentes este asentamiento corresponde a la ciudad romana de Leónica. Las alusiones a leones se repiten en dos ocasiones en el texto.

Pero por si eso pareciese poco en la parte final que son los versos más crípticos y característicos de Nostradamus en uno de ellos dice:

En las canteras de piedra, con el deseo de dividir la roca
Sobre la llanura de Pegno Palomero,
Lightning caerán, donde dos se abren paso.
Oro en el barro, que la madre es para la roca”

El monte palomero es la montaña que domina esta planicie de la Comarca de Calamocha. Conocida como Palomera (1533 metros) en la sierra del mismo nombre. Otra coincidencia asombrosa con la carta.
En esta estrofa también se habla de la madre y como no podía faltar la ermita de la Virgen del Moral.
Demasiadas casualidades hacen de este punto el más apropiado para cumplir con las indicaciones que el profeta francés dio a estos dos busca tesoros.

IMPORTANTE
Hecho rey movió inmediatamente la guerra á los romanos. Dio una gran batalla en los pueblos Batesta- nos, que era donde hoy está Baza; y habiendo perdido los romanos, fueron arrojados de aquella región.

 
DOMINACIÓN ROMANA EN HISPANIA.

Tras la conquista romana de la península y después de cese de la resistencia celtíbera del invasor simbolizado por la caída de Numancia se puede asegurar la localización en Calamocha de la denominada "al bonica" octava mansión de la Vía Laminum.
Las mansiones romanas tenían la función de servir de zonas de descanso a las legiones romanas.
En el itinerario de Antonino aparecen calzadas romanas en la que destacan la vía hercúlea que desde Ampurias (Gerona) bordeando el mediterráneo llegaba a Cádiz y la vía augusta que por Cesaraugusta (Zaragoza) se dirigía a Toledo y a Emérita Augusta (Mérida).
Como lazo de unión entre ambas aparece la Vía Laminum que unía las localidades de Saguntum con Bilbilis (Calatayud) situada a su vez sobre la vía augusta.
La mansión de augusta núcleo de la primitiva Calamocha se situaba en el paso obligado del puente sobre el río Jiloca por lo que esta calzada atravesaba el río.
Este itinerario en nuestros días correspondería a la nacional 234. Sagunto–Burgos.





EPOCA ROMANA EN EL JILOCA MEDIO

Siglo II a C, no se puede hablar de un sistema de villas de explotación agrícola en la zona. El desconocimiento en este sentido es espectacular en un área que desborda ampliamente los límites de nuestro estudio. En nuestro ámbito serían asentamientos rurales El Castillejo y Moratilla (en Lechago), El Arguilay (en Báguena) o el Cabecico de Águeda (en Navarrete), mientras que sólo se han localizado cinco asentamientos susceptibles de ser considerados como villa: Paridera de Lázaro (Báguena), El Gazapón-II (Calamocha), El Torreón-II (Anento), El Caño del Cura (Villalba de los Morales) y la villa romana de Cuenca buena.

El rasgo más sobresaliente de la zona en época romana es el intento sucesivo de implantar una ciudad sobre el Jiloca Medio, trasladando al Sur de Calamocha el centro rector de la comarca. El primer ensayo tiene lugar en La Caridad (Caminreal), siendo éste el único testimonio cierto de la presencia romana en la zona durante la República, al ser el único yacimiento en el que se ha registrado Cerámica Campaniense (cerámicas de vajillas de mesa caracterizadas por un pigmento negro brillante, que se asemeja al barniz  por su calidad y consistencia, y se usó en el mundo Romano, durante la etapa republicana, desde el siglo III a C, hasta la época de Cesar). El inicio del poblamiento urbano parece responder a una estrategia del siglo II a.C.común a otras áreas peninsulares.
En marcada en un contexto histórico adverso (guerra sertoriana entre 76 y 72 a.C.), la ciudad de La Caridad será destruida en menos de medio siglo, dejando a la zona aparentemente huérfana de un asentamiento rector, hasta la fundación de una ciudad fuertemente fortificada sobre el cercano cerro de San Esteban (El Poyo del Cid), seguramente en el lugar donde estuvo un pequeño asentamiento celtibérico.

En San Esteban se constituirá un centro redistribuidor que, a pesar de su relativa prosperidad en un ámbito comercial, será pronto abandonado, en el segundo cuarto del siglo I d.C., dentro de un movimiento de desplazamiento al llano que caracteriza a muchos asentamientos al final del periodo julio-Claudio (aunque algunos más prósperos continuarán su vida en cerros fortificados aún hasta el Bajo Imperio), y que dará paso a una nueva ciudad en una terraza del Jiloca, al pie del cerro de San Esteban. Se trata de La Loma (Fuentes Claras).

No es éste el lugar para reabrir el viejo pleito sobre el concepto de ciudad en la Antigüedad, pero creemos que una ciudad fue lo que rigió los destinos de la zona. A nuestro juicio, el empeño Romano por establecer una ciudad en el lugar, que se tradujo en una perseverancia insólita en los hábitos romanos, sólo fracasó por adversas circunstancias exógenas, acontecimientos bélicos, pero debía responder a una ineludible necesidad inicial, fuera ésta el control de una ruta entre la Meseta y el Ebro alternativa a la del valle del Jalón, la necesidad de un centro redistribuidor de la producción agrícola, o de uno que explotara y centralizara los recursos mineros de Ojos Negros y de la Montaña de Valdellosa.

 

Época romana en Hispania

 

A fines del siglo II a.C., bajo el dominio romano, surge en la zona del Jiloca Medio una nueva ciudad construida para centralizar y controlar el territorio, no como una ciudad-estado independiente al estilo de sus predecesoras celtibéricas, sino integrándola en una administración provincial mucho más extensa. Esta primera ciudad se localiza en La Caridad (Caminreal), levantada según modelos urbanísticos romanos, pero con unos restos arqueológicos que demuestran la preeminencia del substrato cultural celtíbero. La ciudad, que según F. Burillo se identifica con la mítica Orosiz, acuñaba moneda, emitía documentos y mantenía una administración pública que se encargaba de gestionar el territorio mediante funcionarios, recaudando los tributos y exacciones que deberían pagar las aldeas más próximas


Bueno es el dicho de que no hay paz eterna. En torno al 83 a.C. Quinto Sertorio es destituido de su cargo de gobernador de la Hispania Citerior, pero en vez de aceptar la decisión de Sila, jefe supremo del ejército romano, decide enfrentársele, intentando negociar desde una posición de fuerza. Sertorio organiza un pequeño ejército compuesto por amigos, familiares y partidarios políticos, e inicia los contactos con algunos pueblos de predominio celtíbero solicitándoles su apoyo, ofreciéndoles a cambio grandes ventajas, la posibilidad de recuperar cierta libertad, o al menos suavizar la presión fiscal de Roma.
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Sertorio nunca pretendió fragmentar los territorios controlados por Roma, pero jugará con habilidad sus cartas, tomando una serie de medidas encaminadas a favorecer al elemento indígena con la clara intención de conseguir su adhesión. A partir del 81 a.C. se enfrenta a los enviados romanos en la llamada guerra sertoriana, derrotando a todos los ejércitos desplazados para apresarle. El año 77 a.C. marca el máximo apogeo militar de Sertorio, con la toma de las ciudades de Bilbilis y Contrebia, lo que le permite dominar toda la Hispania Citerior. La marcha de la guerra inquieta al senado romano, quien decide imponer medidas extraordinarias y enviar una gran expedición al mando de Cneo Pompeyo Magno para acabar con la rebelión. La suerte se vuelve contra Sertorio que acaba siendo asesinado.
Los pobladores de los valles del Jiloca y del Pancrudo sufrirán duramente esta guerra. La ciudad de La Caridad (Caminreal) será arrasada completamente, y también seguirían esta suerte algunos poblados cercanos. Sin embargo, los estragos bélicos serán coyunturales y no implicarán un cambio sustancial en la progresiva integración del substrato celtibérico, todo lo contrario, la actitud pompeyana de acercamiento y perdón a los indígenas desafectos facilitaría su definitiva romanización. La destrucción y el abandono de La Caridad tampoco supondrán un cambio en las funciones administrativas y políticas que empezaban a asumir las ciudades celtíbero-romanas. Poco después surge una nueva ciudad en el cerro de San Esteban (El Poyo del Cid), y a partir de la segunda mitad del siglo I d.C., habrá otro intento por capitalizar esta zona con una nueva urbe en la Loma del Prado (Fuentes Claras) que perdurará durante todo el Bajo Imperio .
LOS POMPEYO
Cuando César cruzó el rio Rubicon, en el (49 a C.), comenzo la Segunda Guerra Civil. Cneo Pompeyo y su padre, huyeron  a Oriente. Sexto permaneció en Roma bajo el cuidado de su madrastra, Cornelia Metela. El ejército pompeyano fue derrotado en la Batalla de Farsalia (48 a C.) y Pompeyo tuvo que huir para salvar la vida, refugiándose  en Grecia. Allí se reunió con Cornelia y Sexto antes de dirigirse hacia Egipto, donde, a su llegada, fue traicionado y asesinado por los egipcios. Tras la muerte de Pompeyo, que Sexto presenció desde el barco donde se hallaba, volvió a Roma, mientras que él se dirigió a Chipre y posteriormente se unió con su hermano Cneo a la resistencia contra César en las provincias africanas .Sexto dirigió la oposición a César y su ejército hasta el final, mientras su hermano Cneo se dirigió a Hispania.
Tras la Batalla de Tapso (46 a C.)Sexto huyó de África y se reencontró con su hermano en Hispania. Una vez allí, se encargó de la posesión de Córdoba
Batalla de Munda  (17 de marzo de 45 a. C), fue una victoria de los ejércitos de Julio César sobre los pompeyanos al mando de Tito Labieno y los hijos del difunto Pompeyo el Grande, Cneo y Sexto, en las llanuras cercanas a la antigua colonia romana de Munda, última batalla de la Segunda Guerra Civil Romana.
Muchos soldados pompeyanos murieron durante la retirada. Otros murieron defendiendo la ciudad de Munda. Atio Varo y Tito Labieno murieron, pero Sexto y Gneo Pompeyo alcanzaron la ciudad de Córdoba, donde se refugiaron. Cneo Pompeyo trató de buscar asilo, primero en Carteia  (yacimiento arqueológico de la provincia de Cádiz,) junto a su flota, y luego en tierra, pero pronto fue descubierto, traicionado y ejecutado en Córdoba con 22.000 de sus hombres.
.Sexto se refugió en el país de los Jacetanos, entre el Ebro y los Pirineos donde vivió del robo hasta que al poco tiempo logró reunir una considerable banda de seguidores; con ellos se dirigió a Córdova y Cádiz.
Consiguió huir hacia Sicilia (44 a C.), desde donde reorganizó los enfrentamientos durante diez años más. Al final de sus días, intentó huir hacia Armenia, pero fue abandonado por sus soldados y capturado por las fuerzas de Antonio. Llevado como prisionero a Mileto, poco después fue ejecutado sin juicio por orden de Titio (35 a C.)
La guerra en Hispania de Sexto Pompeyo
Mientras César celebraba en Roma sus victorias en Hispania, Sexto, hijo menor de Pompeyo, volvió con un pequeño ejército a la Hispania Ulterior. Tras el asesinato de César, el pretor de la Citerior, M. Emilio Lépido, consiguió a través de los responsables políticos en Roma que Sexto depusiera las armas y se integrara en lavida pública (año 44 AC).
Las manipulaciones de Lépido consiguieron acercar a Marco Antonio y Octaviano para formar, junto con él, el llamado “segundo triunvirato”, a caballo entre la dictadura y el pacto privado. Este acuerdo consistía en el reparto de las provincias y sus correspondientes legiones, Antonio y Octaviano decidieron un nuevo reparto a espaldas de Lépido: Oriente sería para Antonio y Octaviano se quedaría en Italia Lépido en Hispania
Al contrario que durante el conflicto entre César y Pompeyo, Hispania permaneció prácticamente al margen del conflicto entre Marco Antonio y Octaviano. Tras la marcha de Sexto, Polión y Lépido quedan al mando de Hispania.

Octaviano dejó al mando de Hispania a sus legados. En el año 38 AC empieza la “era consularis o hispana”, fórmula de datación muy utilizada a partir de entonces, sobre todo en la zona norte. Aunque el conflicto entre Octaviano y Antonio casi no afectó a Hispania, nuestra península, sí quedó incluida en la estrategia general de la guerra.
         Aunque las fuentes no hablan mucho de esta época, sí sabemos de las   luchas de los legados contra los indígenas en las fronteras provinciales (39 AC). Se supone que el objetivo eran los pueblos del norte del Duero.
El avance romano en la Hispania Citerior había llegado al valle alto y medio del Duero y, aunque se intentó una penetración más profunda, los disturbios en Roma, la escasa planificación y el ser una zona fronteriza poco poblada y no muy rica, hicieron que se olvidara tras el fin de la Guerra Sertoriana.


YACIMIENTOS ROMANOS SOSPECHOSOS
Cabezo Raso (Luco de Jiloca)

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Hábitat con estructura de fortificación perteneciente a época ibérica. Es un asentamiento ubicado sobre un promontorio alargado, en el punto donde confluye el río Pancrudo con el Jiloca, en el término de  Luco de Jiloca. Posee una amplia visibilidad, vislumbrándose de forma muy clara el yacimiento del Poyo del Cid. Posee una planta de tendencia triangular de 50 m. de longitud máxima, en el lado que da al Jiloca, y una anchura de 20 m. en el extremo NO. Parece que antiguamente existían tres torreones de planta circular, hechos de piedra, que no se conservan en la actualidad. En el lado NO, punto de más fácil acceso, fue excavado un foso. Los materiales arqueológicos localizados consisten en único fragmento de cerámica "a mano", diversos fragmentos de cerámica ibérica y varios fragmentos de "cerámica común a torno" de época medieval. El yacimiento se localiza a escasa distancia del puente de Entrambas aguas, controlando la confluencia de los ríos Pancrudo y Jiloca.  
A un kilómetro del Cerro de San Esteban, cerca del río Jiloca, en la partida llamada la Loma del Prado, se han localizado restos arqueológicos de un núcleo romano de época imperial, estudiados en parte por Francisco Burillo. Se han encontrado restos de cerámica romana e ibérica, junto a piezas metálicas, destacando una Tésera de hospitalidad en bronce y con forma de delfín. Es un importante yacimiento arqueológico que, por falta de atención oficial, está siendo objeto de un proceso destructivo acentuado por el expolio clandestino, las labores agrícolas, la erosión ligada a la vía del ferrocarril y la retirada de ciertos elementos utilizados posteriormente como materiales de construcción. Hay otras partidas con yacimientos arqueológicos, pero no han sido tan estudiadas.

Ciudad de San Esteban (El Poyo del Cid)

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Vista general
Ciudad romana amurallada localizada en El Poyo del Cid. La muralla es de doble paramento y tiene una longitud de 1.456 m, adaptándose al terreno, con ocho torreones de planta cuadrada. Sobre la vaguada SE se localiza la entrada de 3'3 m. de anchura, atravesada actualmente por el camino que va a la ermita. Dentro y fuera del recinto amurallado se observan las huellas de antiguas edificaciones, habiéndose encontrado diversos materiales cerámicos y numismáticos que parecen corresponder a la época de abandono de la ciudad. También se conservan, en la parte más alta del cerro, restos de un antiguo torreón de época medieval. Se sabe que en 1404 la Comunidad de Daroca contribuyó a la reparación de algunas fortificaciones en El Poyo. Por su estructura y ubicación, con un amplio control visual sobre el territorio circundante, recuerda a Bilbilis.

Leónica


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La Loma del Prado
Ciudad romana de época imperial, localizada en el actual término de Fuentes Claras, junto al linde con El Poyo del Cid. Debió fundarse a partir del paulatino abandono del yacimiento de San Esteban de El Poyo, localizado a 1,1 km. de distancia. El yacimiento, conocido como "La Loma del Prado", puede alcanzar las 9 Has. De superficie. No conserva en superficie ningún tipo de estructura constructiva, aunque se han exhumado multitud de tegulas, sillares, etc.
Los más destacados son un sillar de arenisca, en cuyo frente está esculpida una cabeza de toro entre hojas de acanto, y una tessera de hospitalidad que representa un delfín en bronce. Por referencias históricas, este yacimiento puede identificarse con la Leónica de las fuentes.

Ciudad de la Caridad (Caminreal)

http://www.xiloca.com/xilocapedia/images/a/ae/44350_%28188%29.jpg
Ciudad romana fundada a finales del siglo II a.C. al oeste de Caminreal, en la Comarca del Jiloca. El asentamiento se extiende por 12,5 Ha. confiriéndole un aspecto urbano muy diferente del que ofrecen los pequeños pueblos celtibéricos de la contornada. La destrucción de la ciudad se produjo a raíz de los enfrentamientos entre Sertorio y Pompeyo en el primer tercio del siglo I a.C. La urbe fue completamente destrozada por las guerras, lo que ha facilitado la presencia de abundante material entre sus ruinas. A través de las monedas encontradas se ha planteado que podría ser Osicerda, pero también podría ser Orosis.
En las cercanías del yacimientos encontramos el Centro de Interpretación de la Cultura Romana, con numerosos ficticios y reconstrucciones de las piezas arqueológicas encontradas.

Historia de la ciudad

http://www.xiloca.com/xilocapedia/images/8/8b/Ruedascaridad.jpg
La ciudad fue creada en el siglo II a.C bajo la iniciativa directa de Roma, en el contexto de las Guerras Celtibéricas. Su origen puede deberse al asentamiento de celtíberos aliados de las legiones romanas y está relacionado con la explotación de las cercanas minas de hierro de Sierra Menera.
Su población estuvo formada por colonos itálicos e ibéricos, aunque en su gran mayoría fue de origen celtibérico, constituyendo un magnífico y temprano ejemplo del proceso de romanización de la Península Ibérica. Durante este proceso, la población indígena, sometida militar y económicamente por Roma, irá adaptando sus formas de vida a las de los conquistadores.
La destrucción de la ciudad se produjo a raíz de los enfrentamientos entre Sertorio y Pompeyo en el primer tercio del siglo I a.C. En las proximidades de este yacimiento existen otras dos ciudades de cronología romana posteriores en el tiempo al de La Caridad, por lo que han sido considerados herederos del mismo. En el Cerro de San Esteban de El Poyo del Cid, existe una ciudad amurallada, considerada por algunos la Leónica de las fuentes clásicas, de unas 12 Ha, que se sitúa en el cambio de la era, para posteriormente pasar la población de nuevo al valle del Jiloca en el asentamiento de La Loma de Fuentes Claras.




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